La Casa Blanca presumió de haber intervenido webs que imitaban servicios de criptomonedas: en la mesa sobre ciberdelito, Trump no pronunció la palabra cripto

Trump exhibe incautaciones de webs falsas de criptomonedas

Trump exhibe incautaciones de webs falsas de criptomonedas

Donald Trump acudió el 21 de octubre a una mesa redonda sobre ciberdelincuencia en la Casa Blanca con un guion preparado: exhibir las incautaciones de webs fraudulentas de criptomonedas que su Administración se atribuye y presentar el fraude con monedas digitales como un problema importado, operado desde el extranjero contra ahorradores estadounidenses. El respaldo numérico venía del FBI, que cifra en 11.300 millones las pérdidas por fraude con criptomonedas declaradas en Estados Unidos durante 2025. En la sala ocurrió algo distinto. Cointelegraph, que siguió el acto, contó que el presidente no pronunció la palabra «cripto» ni una sola vez durante la mesa. Quedó así un acto construido alrededor del fraude con criptoactivos en el que el activo no se nombró, y un repertorio de dominios intervenidos del que no se ha publicado el detalle: cuántos eran, bajo qué nombres operaban ni desde dónde se administraban.

Qué se incauta cuando se incauta una web de criptomonedas

Intervenir un dominio es quedarse con la dirección, no con la operación. El juez autoriza la toma del nombre, el registrador lo redirige a un servidor del Gobierno y el visitante se encuentra con un cartel oficial donde antes había un panel de inversión con gráficos verdes. La estructura que sostenía ese panel —los números de teléfono, los perfiles que captaban, las cuentas que recibían el dinero— sigue intacta. La clonación del sitio en otro dominio cuesta poco y se hace rápido.

Hay una segunda cosa que conviene no confundir. Una incautación de este tipo no devuelve fondos. El dinero que entró en esas webs salió de ellas en cadena mucho antes del cartel: se mueve a monederos nuevos, se trocea, pasa por puentes y, en el mejor de los casos para las víctimas, se congela en una plataforma que coopera. Los decomisos de criptoactivos se anuncian aparte de los dominios, y no suelen cuadrar con lo perdido.

El recuento del FBI mide denuncias, no el agujero completo

La cifra que lleva la Casa Blanca al atril nació en el centro de denuncias del FBI, que suma lo que las víctimas declaran, caso por caso, cuando se deciden a declararlo. Es un suelo, no un total. En este fraude concreto la vergüenza funciona como filtro: quien ha mandado los ahorros a una plataforma inventada por recomendación de alguien que creía conocer tarda meses en contarlo, o no lo cuenta. A eso se añade que muchas víctimas no identifican el episodio como un delito informático, sino como una mala inversión, y entonces no hay denuncia que contar.

Importa porque esa cifra es la que se cita después en los presupuestos, en las comparecencias y en los titulares, y porque marca el ritmo de las operaciones policiales. Un recuento que sube justifica medios. Un recuento que baja puede significar que hay menos fraude o que hay menos gente denunciando, y desde fuera las dos curvas se parecen.

El mismo panel falso, traducido al español

Nada de lo que se intervino en Estados Unidos era exclusivo de allí. Las plataformas de inversión inventadas se montan sobre plantillas que se alquilan, y la traducción al español es una casilla más del pedido: el mismo panel, la misma curva de beneficios que siempre sube, el mismo asesor atento que escribe por WhatsApp a las once de la noche. En España llegan por anuncios en redes, por grupos de mensajería y por contactos que empiezan con un número equivocado y acaban en una recomendación financiera.

Dos comprobaciones hacen casi todo el trabajo antes de transferir nada. La primera es el dominio: una dirección registrada hace tres semanas que dice llevar años operando es el final de la conversación. La segunda es el registro: si una entidad afirma estar autorizada para prestar servicios de criptoactivos, eso figura en los registros públicos de la autoridad que lo concedió —la CNMV en España, su equivalente en el país que invoque— y se consulta en un minuto. Que el nombre no aparezca es suficiente. Mantenemos un catálogo de estafas con criptomonedas y sus señales con los montajes que se repiten, y la lista de medidas de seguridad ordenada por impacto para quien ya custodia claves propias.

Si el dinero ya ha salido, la denuncia se presenta ante la Policía Nacional o la Guardia Civil, con capturas, direcciones de monedero y el rastro de los pagos; el INCIBE atiende consultas de ciudadanos sobre fraude en línea y orienta sobre los primeros pasos. Cuanto antes se identifique la plataforma receptora, más opciones hay de que quede algo bloqueado.

Lo que aún no se ha publicado

Del acto del 21 de octubre no ha salido la lista de dominios intervenidos ni el reparto del recuento del FBI por tipo de engaño. Y falta un dato que aquí sería el relevante: cuántos de esos paneles tenían versión en español.

Fuentes

Este artículo no es una recomendación de inversión. Las criptomonedas son un activo volátil y sin cobertura de garantía de depósitos: puedes perder todo el dinero invertido.

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Tags / Categorías : Tecnología

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