No es un depósito a plazo, y la diferencia se nota cuando algo va mal
Qué es el staking: cómo funciona, qué se cobra y qué se arriesga
Se vende como un depósito a plazo que paga mejor. Metes tus monedas, te generan un porcentaje, las sacas cuando quieras. Esa descripción es cómoda, es la que usan casi todas las plataformas, y omite las tres cosas que importan cuando algo va mal.
Vale la pena entender qué estás haciendo de verdad, porque no se parece a un depósito en casi nada.
Qué está pasando cuando haces staking
Muchas redes necesitan que alguien valide las transacciones y ordene los bloques. En Bitcoin ese trabajo lo hacen los mineros gastando electricidad. En las redes de prueba de participación —Ethereum, Solana, Cardano y la mayoría de las nuevas— lo hace quien pone monedas en juego como garantía.
Ésa es la palabra: garantía. Tus monedas quedan comprometidas para respaldar que el validador se comporta. Si se comporta, la red le paga por el servicio y él te pasa tu parte. Si hace trampa o deja de funcionar, la red le quita una porción de lo comprometido — y esa porción sale también de lo tuyo.
No estás prestando dinero a nadie que te lo devuelva con intereses. Estás poniendo un depósito de fianza para un trabajo que hace otro en tu nombre.
De dónde sale ese porcentaje
De dos sitios, y conviene distinguirlos porque no valen lo mismo.
- Comisiones de las transacciones. Dinero que pagan usuarios reales por usar la red. Esto es ingreso de verdad: alguien ha pagado por un servicio.
- Emisión nueva. La red crea monedas y te las da. Aquí no ha pagado nadie: han aparecido, y con ellas cada moneda existente representa una porción algo menor del total.
La consecuencia incomoda y es la clave de todo el asunto: si la mayor parte del rendimiento viene de emisión, buena parte de lo que ganas es lo que se diluyen los que no hacen staking. No es dinero que entre de fuera. Cuando casi todo el mundo participa, el porcentaje deja de ser una ventaja y pasa a ser lo que hay que hacer para no quedarse atrás.
Y hay un segundo detalle que las tablas de rentabilidad no dicen nunca: ese porcentaje está denominado en la propia moneda, no en euros. Un 6% anual en una moneda que cae un 40% es una pérdida del 36%, no una ganancia. Comparar ese número con el de un depósito bancario es comparar dos cosas que no se miden en la misma unidad.
Las cuatro formas de hacerlo
Van de más control y más trabajo a menos de las dos cosas.
- Validador propio. Montas la máquina, la mantienes encendida y respondes de ella. Máximo rendimiento y máxima responsabilidad; en Ethereum hace falta además un mínimo alto de monedas.
- Delegación. Sigues teniendo tus monedas y le cedes a un validador el derecho a usarlas como garantía. Él se queda una comisión. Es el punto de equilibrio razonable para la mayoría.
- En una plataforma de intercambio. Un botón. Ella hace todo y se queda una parte, a veces bastante grande. Y añade el riesgo del que hablamos abajo: quien custodia tus monedas eres tú o es ella, y aquí es ella.
- Staking líquido. Depositas y te dan a cambio un token que representa tu posición y que sí puedes mover. Resuelve el bloqueo y a cambio añade una capa de contrato inteligente entre tú y tus monedas, con el riesgo que eso trae.
Los riesgos que no salen en el folleto
El dinero no está disponible cuando lo necesitas
Retirar del staking no es instantáneo. Muchas redes tienen un periodo de desbloqueo durante el cual tus monedas ni generan ni se pueden mover: en Cosmos son 21 días, y otras redes usan plazos parecidos o colas de salida que se alargan cuando mucha gente sale a la vez.
Es exactamente cuando quieres salir —una caída fuerte, un susto en el proyecto— cuando más gente quiere salir, y más tarda la cola. Un depósito bancario tiene penalización por cancelar; esto tiene tiempo, que en un mercado que se mueve un 20% en tres días es peor.
Slashing: te pueden quitar parte de lo depositado
Si el validador firma dos versiones contradictorias de un bloque o se queda caído demasiado tiempo, la red le penaliza quitándole monedas. Si delegaste en él, la penalización te alcanza. No es frecuente y no es hipotético: por eso la elección de validador importa más de lo que sugiere una lista ordenada por rentabilidad.
Quién custodia realmente tus monedas
Si haces staking desde una plataforma, tus monedas están en su balance. Si la plataforma tiene un problema, tu posición tiene el mismo problema — y a diferencia de un banco, aquí no hay fondo de garantía de depósitos. Es el mismo razonamiento que aplica a dejar el saldo en un exchange, y lo desarrollamos en billeteras frías y calientes.
Y el grande, que es el aburrido
El precio. Ninguna de las tres cosas anteriores te va a costar tanto dinero como que la moneda baje. El rendimiento del staking es de un dígito al año; estos activos se mueven eso en una tarde. Elegir una moneda mala porque paga un buen porcentaje es como elegir un piso por el color de la cocina.
Cómo tributa en España
Las recompensas de staking son rendimientos del capital mobiliario —como los intereses de un depósito— y tributan en la base del ahorro por su valor en euros el día que las recibes. No son ganancias patrimoniales, que es el error más común al declararlas.
Hay dos consecuencias prácticas que cuestan dinero si se pasan por alto:
- Tributas aunque no hayas vendido nada. El día que la recompensa llega a tu cuenta ya hay renta, valorada en euros de ese día. Si después la moneda cae, seguirás debiendo por el valor que tenía cuando la cobraste.
- Ese valor pasa a ser su precio de adquisición. Cuando vendas esas monedas, la ganancia se calcula desde ahí, no desde cero. Apuntarlo el día que las recibes te ahorra el problema; reconstruirlo dos años después, con recompensas que llegan cada pocos días, es inviable.
Las reglas generales —tramos del ahorro, compensación de pérdidas, permutas, modelo 721— están en la guía de fiscalidad de criptomonedas en España, que es la página donde mantenemos ese detalle al día. Y puedes calcular tu situación sobre tu historial real.
Cuándo tiene sentido y cuándo no
Tiene sentido si ya ibas a mantener esa moneda a años vista pase lo que pase, entiendes que el porcentaje está denominado en ella y no en euros, y puedes permitirte no tocar ese saldo durante el periodo de desbloqueo.
No tiene sentido si el porcentaje es lo que te ha convencido de comprar la moneda. Ese es el orden invertido, y es el mismo error que elegir moneda antes de decidir importe: cuando la razón para entrar es el rendimiento anunciado, la primera caída seria te encuentra sin ninguna razón para quedarte.
Desconfía además de los porcentajes de dos dígitos altos. En una red grande y establecida, el rendimiento es modesto por diseño. Un número muy por encima de eso no viene de validar bloques: viene de emisión agresiva, de una capa de riesgo adicional que no se está nombrando, o de que alguien está pagando las recompensas con el dinero del siguiente. Las tres acaban igual.
Este contenido es informativo y no constituye asesoramiento financiero ni fiscal. Invertir en criptoactivos puede acarrear la pérdida total del capital.
Este artículo lo publica la redacción de Jukipto siguiendo nuestra política editorial. Los datos de mercado proceden de CoinGecko. No es una recomendación de inversión: las criptomonedas son un activo volátil y puedes perder todo el dinero invertido — lee el aviso legal financiero. ¿Ves un error? Escríbenos a [email protected] y lo corregimos.