Del botón de venta a la transferencia SEPA, y lo que Hacienda apunta por el camino

Cómo vender criptomonedas en España y cobrar en tu banco

Redacción de Jukipto

Cómo vender criptomonedas en España y cobrar en tu banco

Comprar es la parte que todo el mundo ensaya. Vender llega sin ensayar: el día que necesitas el dinero, o el día que te cansas de mirar el gráfico. Y es la mitad que tiene consecuencias, porque mientras sólo compras y esperas no hay nada que declarar, y en el momento en que vendes ya lo hay.

Aquí están las dos cosas que hay que saber hacer: ejecutar la venta y sacar los euros a tu banco, y entender qué pasa después con Hacienda. Si todavía estás en el otro extremo del recorrido, la hermana de esta página es cómo comprar criptomonedas en España.

Vender son más cosas de las que parece

La palabra engaña. Para Hacienda no existe «vender» por un lado y todo lo demás por otro: existe una lista de gestos que producen una alteración patrimonial y otra lista de gestos que no la producen. Y la primera lista es más larga de lo que casi nadie supone.

  • Vender a euros en una plataforma. El caso evidente, y el único que la mayoría tiene en la cabeza.
  • Cambiar una moneda por otra. Una permuta es una transmisión: lo que entregas se valora a precio de mercado ese día, y ahí hay ganancia o pérdida aunque no haya salido un euro hacia tu cuenta.
  • Pasar a una stablecoin. Es el caso anterior con otro nombre, y el que más gente se salta. Refugiarte en un dólar sintético cuando la cosa cae no es quedarte fuera esperando: es haber vendido.
  • Pagar con criptomonedas. Comprar algo con bitcoin es transmitir ese bitcoin, con su ganancia o su pérdida.
  • Vendérselas a otra persona (lo que se llama P2P). Por transferencia, en efectivo o por móvil, sigue siendo una venta.

Y lo que no lo es: mover tus monedas a un monedero tuyo. Cambia quién las custodia, no de quién son. No hay transmisión, no hay ganancia, y —esto importa para lo que viene luego— tampoco consume ninguna de tus compras antiguas: la cola de adquisiciones se queda exactamente como estaba. Guarda igualmente el justificante del envío, porque el día que tengas que explicar ese movimiento tendrás que poder demostrar que los dos extremos eran tuyos.

Antes del botón: dónde estás vendiendo

Desde el 1 de julio de 2026 sólo pueden prestar servicio en España las plataformas autorizadas bajo el reglamento europeo MiCA e inscritas en el registro de ESMA. Al vender esto pesa más que al comprar, y por un motivo muy concreto: la venta no termina en la pantalla, termina en una transferencia a tu banco. Una entidad sin licencia es precisamente la que puede bloquearte la retirada, cambiar las condiciones a mitad de camino o desaparecer con el saldo, y no hay a quién reclamar.

Ese registro es público y lo mantenemos volcado en la lista de proveedores autorizados en España. Si la plataforma donde tienes las monedas no aparece ahí, ése es el problema que conviene resolver antes que ningún otro.

La venta, paso a paso

Lo primero es comprobar que existe par con euros para tu moneda en esa plataforma. Muchas monedas sólo cotizan contra bitcoin o contra una stablecoin, y entonces salir a euros son dos operaciones encadenadas: primero permutas, después vendes. Fiscalmente son dos hechos, no uno, y los dos se declaran. Pasa con monedas que se buscan bastante desde aquí, como UNUS SED LEO, que mucha gente quiere vender y casi nadie encuentra dónde.

Con el par en euros delante, la venta admite dos formas y conviene saber cuál estás usando:

  • Orden de mercado: vende ya, al precio que haya en el libro en ese instante.
  • Orden limitada: vende sólo si el precio llega al que tú fijas. Puede tardar, y puede no ejecutarse nunca.

En una moneda con poco volumen la orden de mercado puede ejecutarse bastante por debajo de lo que marcaba la pantalla: se va comiendo el libro hacia abajo hasta completar tu cantidad. Si vendes un importe grande de algo poco líquido, partirlo en varias órdenes limitadas suele salir mejor que un botón y una sorpresa.

Y la advertencia que se repite desde la guía de compra, porque al vender vuelve a aplicarse igual: la interfaz sencilla, la del botón grande, cobra más que la avanzada, y a menudo no en forma de comisión visible sino de spread —la diferencia entre el precio que te ofrecen y el que hay en el mercado—. Ahí no se ve, y por eso funciona.

Sacar los euros a tu banco

Vendida la moneda tienes euros, pero los tienes dentro de la plataforma. Eso todavía no es tu dinero en el sentido que importa: lo sigue custodiando un tercero. La retirada se hace por transferencia SEPA a una cuenta a tu nombre, y ese requisito no es una manía: es la misma obligación de prevención del blanqueo que te pidió el DNI al abrir la cuenta. Una plataforma que acepte enviar tu dinero a la cuenta de otra persona está incumpliendo, y eso es una señal sobre todo lo demás que hace.

Lo que suele frenar una primera retirada, en orden de frecuencia: la verificación de identidad incompleta o caducada, una petición de justificación del origen de los fondos cuando el importe llama la atención, y los bloqueos temporales que muchas plataformas aplican durante unos días después de cambiar la contraseña, el correo o el segundo factor. Ese último pilla a mucha gente: cambias el móvil, reconfiguras el 2FA y descubres que no puedes retirar justo el día que querías.

Los plazos concretos y las comisiones de retirada dependen de cada plataforma y cambian sin avisar, así que no vamos a poner aquí una cifra que envejezca en tres meses. La forma seria de saberlo es mirar la página de tarifas y de límites de tu plataforma antes de vender, no después. Si tienes previsto sacar un importe grande, comprobar primero con una retirada pequeña que la cuenta bancaria está bien enlazada ahorra el disgusto de descubrir un problema con todo el dinero dentro.

El P2P y sus riesgos

Vender directamente a otra persona parece más rápido y a veces lo es. También concentra los riesgos que en una plataforma están repartidos:

  • El pago se puede revertir. Quien te paga por métodos con posibilidad de reclamación puede recuperar su dinero después de que tú hayas entregado las monedas, que no vuelven.
  • El dinero que recibes tiene un origen que no conoces. Si es sucio, el problema aterriza en tu cuenta bancaria, y explicarlo es tuyo.
  • No hay justificante decente. Sin un registro de la operación con fecha, cantidad y precio, la ganancia que tendrás que declarar la reconstruyes de memoria.
  • Si no hay depósito en garantía, hay confianza. Y la confianza en un desconocido con prisa es exactamente lo que explota en las estafas de este tipo.

Lo que se paga por vender

La ganancia es la diferencia entre el valor de transmisión —lo que obtienes, restadas las comisiones de venta— y el valor de adquisición —lo que pagaste, sumadas las comisiones de compra—. Las comisiones cuentan en los dos extremos, y olvidarlas es pagar de más.

Esa ganancia va a la base del ahorro del IRPF, con una escala progresiva por tramos que arranca en el 19 % y llega al 30 % para las cantidades más altas. Progresiva quiere decir que cada tramo se paga a su tipo, no que el total tribute al tipo del último. El detalle está en la guía de fiscalidad de criptomonedas en España, y si prefieres verlo con tus números, puedes calcular la cuota con tu historial real.

El orden lo pone la ley, no tú

Cuando has comprado la misma moneda varias veces a precios distintos, no eliges qué unidades vendes. Se venden las más antiguas primero: es el criterio FIFO, que el artículo 37.2 de la Ley del IRPF impone para los bienes homogéneos y que la Dirección General de Tributos aplica a las criptomonedas del mismo tipo, por ser unidades idénticas entre sí.

Hay una segunda mitad de esa regla que sorprende a casi todo el mundo: la cola es global por moneda, sin separar por plataforma. Si compraste bitcoin en un sitio en 2021 y vendes bitcoin en otro sitio hoy, lo que se considera vendido son aquellos primeros, no los que tienes delante. La consulta vinculante V1550-25 lo dice sin rodeos: el criterio se aplica sobre el conjunto del contribuyente, con independencia de dónde se adquiriera cada unidad.

La consecuencia práctica es que el historial de una sola plataforma no basta para calcular bien lo que debes. Hacen falta todos, y por eso conviene exportar el CSV de cada una al menos una vez al año — el día que cierres una cuenta, ese archivo es lo único que te queda de ella.

Vender con pérdidas también se declara

Una venta en pérdidas no paga, pero no es invisible: se declara igual, y declararla es lo que te permite usarla. Las pérdidas se restan de las ganancias del mismo ejercicio, y si el saldo queda negativo puede compensar rendimientos como intereses o dividendos hasta el 25 % de esos rendimientos. Lo que sobre se arrastra a los cuatro ejercicios siguientes. Una pérdida que no aparece en la declaración, sencillamente, no existe.

Vender cambia tu foto del 31 de diciembre

El modelo 721, la declaración informativa de criptoactivos custodiados fuera de España, no se dispara por vender: se mira el saldo a 31 de diciembre. Pero vender lo cambia, y en las dos direcciones. Una venta grande en diciembre puede dejarte por debajo del umbral, y una permuta que mueve monedas de una plataforma a otra puede cruzarlo sin que hayas ingresado un euro. Si no tienes claro si te toca, está el comprobador del modelo 721.

Seis errores que salen caros al vender

  • Pasar a stablecoin creyendo que ahí no hay nada que declarar. Es la creencia equivocada más cara del sector, y la más extendida.
  • Retirar a una cuenta que no está a tu nombre. La que sea de tu pareja, de tu madre o de tu empresa. Termina en el saldo retenido y en explicaciones.
  • No guardar el justificante. Fecha, moneda, cantidad, precio en euros y comisión, de cada operación. Reconstruirlo dos años después, con una plataforma cerrada por medio, es inviable.
  • Confundir el precio con lo que llega. Entre la cifra de la pantalla y el apunte del banco hay spread, comisión de venta y comisión de retirada. Súmalas antes de decidir.
  • Vender en un sitio sin autorización. El riesgo no aparece al comprar; aparece cuando pides que te devuelvan el dinero.
  • Vender todo de golpe por un titular. El mismo error que comprar por un anuncio, en espejo, y con la misma cura: decidir en frío a qué precio venderías, antes de que el precio esté ahí.

Preguntas frecuentes

¿Tengo que declarar si vendí con pérdidas?

Sí. No pagas por esa venta, pero si no la declaras pierdes el derecho a compensarla con tus ganancias de este año y de los cuatro siguientes. Es de las pocas casillas que te devuelven dinero por rellenarlas.

¿Cambiar a una stablecoin cuenta como vender?

Cuenta. Es una permuta, y una permuta es una transmisión: hay ganancia o pérdida calculada al valor de mercado del día, aunque el importe siga dentro de la plataforma y no lo hayas tocado.

¿Puedo retirar el dinero a la cuenta de otra persona?

No, y una plataforma seria no te dejará. La cuenta de destino tiene que estar a tu nombre por obligación de prevención del blanqueo. Si necesitas que ese dinero acabe en otra cuenta, retíralo a la tuya y transfiérelo desde tu banco.

¿Cuánto tarda en llegar el dinero al banco?

Depende de la plataforma, del importe y de si tu verificación está completa, y las condiciones cambian con frecuencia, así que cualquier cifra que leas —aquí incluido— envejece mal. La respuesta útil es otra: míralo en la página de tarifas de tu plataforma antes de vender, y si el importe es grande, prueba primero con una retirada pequeña.

Vender bien tiene poco de intuición y bastante de haberlo pensado antes: dónde, en qué par, con qué orden, a qué cuenta y con qué papeles guardados. Lo demás lo pone el mercado, y ése no lo controla nadie.

Este contenido es informativo y no constituye asesoramiento financiero ni fiscal. Para tu caso concreto —residencia, comunidad autónoma, volúmenes— consulta a un asesor fiscal colegiado.

Tags / Categorías : Primeros pasos

Este artículo lo publica la redacción de Jukipto siguiendo nuestra política editorial. Los datos de mercado proceden de CoinGecko. No es una recomendación de inversión: las criptomonedas son un activo volátil y puedes perder todo el dinero invertido — lee el aviso legal financiero. ¿Ves un error? Escríbenos a [email protected] y lo corregimos.

Elige el tema

Elige el color de acento