Las semillas que la NSA entregó en los noventa salen de un programa trivial: no hay puerta trasera y la curva que firma Bitcoin nunca estuvo en esa lista

Claude resuelve el misterio de las curvas de la NSA tras 25 años

Claude resuelve el misterio de las curvas de la NSA tras 25 años

Durante 25 años nadie supo explicar de dónde salían unos números que la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense entregó a los organismos de estandarización en los años noventa. Son las semillas de cinco curvas elípticas que desde entonces protegen buena parte del tráfico de internet, y la duda de fondo siempre fue la misma: si nadie puede reproducir cómo se eligieron, nadie puede descartar que estuvieran elegidas a dedo. El 17 de octubre, CoinDesk y Bitcoin.com contaron el final del enigma. Claude, el modelo de la empresa estadounidense Anthropic, reconstruyó el procedimiento en menos de media hora, y la respuesta resultó mundana: los números venían de un programa de ordenador corriente. «Wow, it's a real discovery», con esa reacción tituló CoinDesk. Para quien guarda bitcoin, la noticia llega con una nota al pie: la curva que firma esas transacciones nunca estuvo en la lista de la NSA, y la amenaza que de verdad la acecha sigue donde estaba.

Qué es una semilla y por qué sostuvo la sospecha de puerta trasera

Una curva elíptica, para usarse en criptografía, necesita unos parámetros fijos y públicos. En las curvas que la NSA llevó a la estandarización, uno de esos parámetros no se escribió a mano: se obtuvo pasando una semilla por una función de hash. La semilla se presentó como un número arbitrario, sin más explicación. Ahí nació el problema. Quien genera una semilla puede probar millones de ellas hasta dar con una curva que tenga una debilidad que sólo él conozca, y después presentar el resultado como fruto del azar. La agencia nunca publicó el método. Los intentos de reproducirlo desde fuera, probando frases y contadores hasta encontrar el mismo hash, se quedaron años sin premio.

La desconfianza que dejó Dual_EC en 2013

Esa sospecha no era paranoia de foro. En 2013, los documentos filtrados por Edward Snowden apuntaron a que la NSA había empujado dentro de un estándar un generador de números aleatorios, Dual_EC_DRBG, cuyo diseño permitía precisamente ese tipo de atajo para quien conociera ciertos valores. El generador acabó retirado de las recomendaciones oficiales y, de rebote, todo lo que la agencia había aportado antes se volvió a leer con lupa. Las cinco curvas de los noventa quedaron en esa lista de deberes pendientes, y ahí llevaban más de una década.

Por qué Bitcoin firma con secp256k1 y no con las curvas de la NSA

La red de Bitcoin no usa ninguna de esas cinco curvas. Satoshi Nakamoto eligió secp256k1, una curva del estándar SEC publicado por la canadiense Certicom cuyos parámetros se derivan de forma que cualquiera puede comprobar en un rato, sin semillas que nadie sepa justificar. Ethereum heredó la misma elección. Esa decisión, tomada en 2008 casi de pasada, es la razón por la que el hallazgo de esta semana no toca la firma de una transacción en cadena.

Toca otra cosa, y conviene no exagerarla ni ignorarla: las curvas aclaradas son las que sostienen las passkeys con las que ya se entra en muchas webs, los certificados de media internet y buena parte del cifrado que negocia el navegador cuando el lector abre su exchange. Ahí la noticia es buena. Un cuarto de siglo de sospecha se cierra con un desmentido, no con una confirmación.

El reloj cuántico sigue corriendo igual

CoinDesk lo dejó dicho en su propio texto: el problema cuántico de Bitcoin no se ha movido de sitio. Y es un problema de naturaleza distinta a la de una puerta trasera. Nadie necesita haber amañado secp256k1 para romperla; basta con que algún día exista un ordenador cuántico lo bastante grande para ejecutar el algoritmo de Shor y derivar una clave privada a partir de una clave pública expuesta. Las direcciones que ya han gastado fondos, y los bitcoins de 2009 y 2010 que pagan directamente a una clave pública visible, son la parte vulnerable de ese escenario.

De eso se ocupan los desarrolladores desde hace meses, con más coordinación que prisa. Hace poco contamos aquí la creación de la Quantum Alliance, el grupo de nueve organizaciones que quiere blindar Bitcoin ante ese escenario. Las propuestas para añadir firmas poscuánticas al protocolo siguen en discusión entre desarrolladores, sin versión ni fecha comprometida.

secp256k1 se publicó en el estándar SEC 2 en el año 2000 y sigue firmando cada transacción de la red. Lo que queda por vigilar no es de dónde salieron cinco números de los noventa, sino cuándo aparece la primera propuesta formal para jubilar esa curva.

Fuentes

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Tags / Categorías : Tecnología

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