De Dogecoin a pump.fun: cómo funciona el juego de atención y cómo no ser la liquidez de otro

Criptomonedas meme: qué son, riesgos y cómo tributan

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Criptomonedas meme: qué son, riesgos y cómo tributan

Una memecoin es una criptomoneda cuyo valor no viene de una tecnología ni de un caso de uso, sino de un chiste compartido: un perro, una rana, un momento viral. Suena absurdo, y lo es — y aun así han generado y destruido fortunas de miles de millones. Esta página no va de cuál comprar. Va de tres cosas que rara vez aparecen juntas: cómo se fabrica una memecoin hoy, qué exige aquí la norma a quien te la ofrece, y qué le debes a Hacienda el día que la sueltas. La tesis, por delante: la inmensa mayoría termina valiendo exactamente cero, el juego es de suma cero con comisiones, y lo único que decides de verdad es cuánto pones encima de la mesa. Si aun así quieres jugar, al final hay reglas concretas.

¿Cómo nace una memecoin hoy?

La primera fue Dogecoin, en diciembre de 2013, y montar algo así costaba semanas: copiar el código de una cadena, compilarlo y convencer a alguien de minarlo. Doce años después sigue entre las mayores criptomonedas del mundo, que es la parte del chiste que nadie calculó; su ficha explica por qué su emisión no se detiene nunca. Lo que cambió en 2024 no fue la idea. Fue el coste de tenerla.

Hoy una memecoin se lanza rellenando un formulario. La plataforma que industrializó el proceso es pump.fun, sobre Solana, y su propia documentación describe la mecánica sin adornos. Son tres tramos.

  • La curva. El token nace sin liquidez que aportar, sin preventa y sin reserva para el equipo. El precio lo fija una fórmula: dos reservas virtuales —soles y monedas— cuyo producto se mantiene constante. Cada compra sube el precio y cada venta lo baja, y una orden grande se ejecuta peor que una pequeña. No hay libro de órdenes ni nadie al otro lado.
  • La graduación. Cuando la capitalización sobre la curva llega al umbral, la curva se cierra y todo el fondo de liquidez migra de golpe a PumpSwap, el mercado descentralizado de la casa. La documentación lo llama «automático e irreversible», sin ningún paso humano.
  • El peaje. La curva cobra un 1,25 % por operación, repartido entre el creador de la moneda y el protocolo. Se paga al comprar y al vender, gane quien gane: quien lanza cobra en cada ida y vuelta, exista o no algo detrás.

¿Cuántas sobreviven, y qué pasa con las otras?

Una memecoin es un juego de atención: vale mientras entra gente nueva y deja de valer cuando la atención se va a otra parte. No hay flujo de caja, ni servicio, ni suelo, y los que entran antes del pico ganan lo que pierden los que entran después. Eso se puede medir.

Cuatro investigadores de las universidades de Pisa y Bolonia contaron los lanzamientos de pump.fun durante un mes, del 1 de septiembre al 1 de octubre de 2025: 655.770 tokens creados por 243.123 direcciones distintas, y sólo 4.338 llegaron a graduarse. Un 0,63 %. Los otros seiscientos cincuenta mil se quedaron ahí.

Graduarse tampoco es sobrevivir: es llegar al sitio donde se vende de verdad. Lo que ocurre después lo midió Chainalysis sobre todos los tokens listados en mercados descentralizados en 2024: de los 2.063.519 creados ese año, 74.037 mostraban el patrón del inflado y vaciado, y en el 94 % de esos fondos de liquidez quien los vació fue la dirección que los creó.

El rug pull no es un accidente. Es un guion con tres actos:

  • El creador conserva la mayor parte del suministro, troceado entre varias carteras para que en el explorador no se note.
  • Se paga promoción — un vídeo, un grupo, una cuenta con seguidores — y entra dinero nuevo que sostiene el precio mientras dure la atención.
  • Se vende contra esa liquidez, o se retira entera, y el gráfico se desploma en un solo bloque. Quien queda dentro tiene monedas que ya no compra nadie.

Nada de eso rompe ningún candado técnico: es el uso previsto del sistema. El catálogo de variantes, con las señales que se ven antes, está en la guía de estafas con criptomonedas.

¿Qué dice la CNMV sobre las memecoins?

España tuvo tres años una norma propia y dura. La Circular 1/2022 obligaba a que todo anuncio de criptoactivos avisara de que «la inversión en criptoactivos no está regulada, puede no ser adecuada para inversores minoristas y perderse la totalidad del importe invertido», y alcanzaba a «cualquier persona física o jurídica que realice por iniciativa propia o por cuenta de terceros una actividad publicitaria sobre criptoactivos»: el influencer, no sólo la plataforma. Ya no está en vigor. La Circular 1/2024, de 17 de diciembre, la derogó con efecto del 28 de diciembre de 2024, y ella misma explica por qué: aprobado MiCA, «no es posible establecer una normativa nacional sobre los aspectos regulados a nivel europeo». La materia no desapareció; se mudó.

Manda ahora el Reglamento (UE) 2023/1114. Su artículo 4 exige que quien oferte un criptoactivo al público en la Unión sea una persona jurídica y haya redactado, notificado y publicado un libro blanco; su artículo 7, que la publicidad sea «imparcial, clara y no engañosa» y dé la web, el teléfono y el correo del oferente. Una cartera anónima que crea un token en un formulario no cumple ni el primero. Ése es el dato útil: cuando sale mal no hay a quién reclamar, porque nunca hubo nadie a quien identificar. El título de abuso de mercado del reglamento tampoco llega: su artículo 86 lo reserva a los criptoactivos «admitidos a negociación o respecto de los cuales se haya presentado una solicitud de admisión», y un token que sólo vive en un mercado descentralizado no ha solicitado nada. Para lo que sí tiene nombre y sede está el buscador de entidades advertidas de la CNMV: treinta segundos antes del primer euro.

¿Cómo tributa en España vender una memecoin?

Igual que cualquier otra criptomoneda, con una trampa de calendario que en las memecoins se cobra caro. Vender a euros es una ganancia o pérdida patrimonial, y cambiar una moneda por otra también lo es: el artículo 37.2 de la Ley del IRPF impone además el orden FIFO, se venden antes las unidades más antiguas. Supongamos el caso típico.

  • Enero. Pones 500 € en una memecoin.
  • Marzo. Vale 3.000 € y la cambias por otra sin pasar por euros. Ahí hay una ganancia de 2.500 € que tributa al 19 % en la base del ahorro: 475 €, aunque a tu banco no haya llegado nada.
  • Julio. La segunda se queda en 200 €. Frente a su valor de adquisición —los 3.000 € del cambio— la pérdida es de 2.800 €.

Si las dos operaciones caen en el mismo año, se compensan entre sí y el saldo negativo se lleva contra rendimientos del capital mobiliario hasta el 25 % de estos, arrastrando cuatro años lo que sobre. Si la permuta fue en diciembre y el desplome en enero, pagas los 475 € en una declaración y te quedas la pérdida para la siguiente. Hacienda ve las dos operaciones, no sólo la que te gustó: los proveedores informan y los datos se cruzan. El detalle completo está en la guía de fiscalidad de las criptomonedas en España, y la cuenta con tus números la hace la calculadora de impuestos.

¿Dónde se compran desde España?

Depende de la edad de la moneda, y la diferencia importa más que la comisión. Las grandes las listan plataformas autorizadas bajo MiCA e inscritas en el registro europeo: euros, cuenta a tu nombre, intermediario supervisado y un extracto que sirve para declarar. Es el caso de Dogecoin, de Shiba Inu y de Pepe.

Las recién nacidas no están en ninguna de ellas, y no van a estarlo. Se compran en mercados descentralizados, y eso significa monedero propio, claves tuyas, ninguna operación reversible si te equivocas de contrato y nadie a quien escribir. Qué implica esa custodia está en billeteras frías y calientes.

Si aun así quieres jugar

No seremos nosotros quienes te digan que no te compres un décimo de lotería. Pero que sea eso:

  • Dinero de ocio, en euros y contado antes de empezar: una cantidad cuya pérdida total te dé igual mañana.
  • Asume el cero como resultado más probable, porque los números de arriba dicen que lo es.
  • Desconfía por defecto de cualquier token que te recomiende un desconocido, un influencer o un grupo de Telegram: la recomendación ES la estrategia de salida de otro.
  • Guarda el histórico desde el primer día — fecha, cantidad y valor en euros de cada entrada y cada cambio. Sin eso no se puede calcular el FIFO, y una pérdida que no puedes documentar es una pérdida que no te desgrava.
  • Y mantenlo separado, mentalmente y en tu monedero, de tu inversión de verdad, la que sigue criterios y gestiona riesgos.

Este contenido es informativo y no constituye asesoramiento financiero ni fiscal. Las normas y las cifras citadas son las vigentes a 9 de septiembre de 2026.

Tags / Categorías : Primeros pasos

Este artículo lo publica la redacción de Jukipto siguiendo nuestra política editorial. Los datos de mercado proceden de CoinGecko. No es una recomendación de inversión: las criptomonedas son un activo volátil y puedes perder todo el dinero invertido — lee el aviso legal financiero. ¿Ves un error? Escríbenos a info@jukipto.com y lo corregimos.

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