Qué compras según la ley española, por qué MiCA los deja fuera (y a cuáles no) y cómo tributan aquí
¿Qué son los NFT? Lo que quedó después de la fiebre
Un NFT (non-fungible token, token no fungible) es un certificado de propiedad único anotado en una cadena de bloques. «No fungible» significa que no es intercambiable por otro idéntico: un bitcoin vale lo mismo que cualquier otro bitcoin, pero cada NFT es una pieza singular — la diferencia entre un billete de veinte euros y la escritura de una casa concreta. En 2021 esa idea se convirtió en un casino de monos con sombrero. El casino cerró y quedaron unos pocos usos discretos que funcionan. Esta guía cuenta las dos cosas y añade la capa que ninguna traducción del inglés trae: qué dice MiCA sobre los NFT —los deja fuera, aunque no a todos—, qué compras según la ley española de propiedad intelectual y cómo tributa aquí venderlos con ganancia.
¿Qué es exactamente un NFT?
Un apunte en un contrato inteligente que dice «el token n.º 4728 pertenece a esta dirección», con enlace a lo que representa. El matiz que la fiebre de 2021 prefirió ignorar: el NFT registra la propiedad del token, no encierra la imagen dentro. El archivo casi siempre vive fuera de la cadena, y lo que la cadena garantiza es quién tiene el apunte — no que el archivo siga ahí dentro de cinco años.
Por eso la analogía de la escritura aguanta: la escritura de una casa no es la casa, es el papel que dice de quién es, y sirve porque hay un registro que lo reconoce. Ese registro, aquí, es la cadena de bloques: pública y comprobable. Lo que hay al otro lado del enlace depende de que alguien siga pagando el alojamiento.
¿Qué compras cuando compras un NFT?
El token. Casi nunca los derechos sobre la obra, y en España eso no es opinión del sector: lo dice el artículo 56.1 de la Ley de Propiedad Intelectual — «el adquirente de la propiedad del soporte a que se haya incorporado la obra no tendrá, por este solo título, ningún derecho de explotación sobre esta última». Comprar la litografía numerada no da los derechos del artista; comprar el token, tampoco.
Para que sí los diera haría falta una cesión expresa, y la ley le pone forma estricta: toda cesión debe formalizarse por escrito, queda limitada a los derechos, modalidades, tiempo y territorio que se pacten, y si el contrato no dice cuánto dura, dura cinco años. La licencia que tienes es la escrita en las condiciones de la colección, no la que insinúe el vendedor — y varía muchísimo: las hay que ceden el uso comercial de la pieza y las hay que no ceden nada.
¿Qué pasó con el mercado?
El pico tiene fecha. La semana del 22 de agosto de 2021, el volumen negociado en catorce cadenas fue de 3.237 millones de dólares. La semana del 30 de agosto de 2026, la última completa, fueron 71,7 millones: un 97,8 % menos.
Hay una segunda cifra que mide el globo mejor que la propia caída. Enero de 2022 fue el mes más grande de los mercados de NFT de Ethereum: 16.704 millones de dólares contando el lavado de volumen y 5.360 descontándolo. Casi siete de cada diez dólares de aquel récord eran alguien comprándose sus propias piezas para inflar el precio. Precio sin uso es atención, y la atención rota.
¿Qué usos sobrevivieron?
Murió el casino, no la tecnología. La idea de fondo —títulos de propiedad digitales, únicos y transferibles sin intermediario— siguió su camino con menos ruido, y los que aguantan cumplen la misma regla: el NFT sirve para algo más que para revenderlo.
- Entradas y credenciales. La FIFA vende el derecho a comprar entrada como coleccionable digital en FIFA Collect, y cifra en más de 100.000 los aficionados que entraron al estadio en el Mundial de 2026 con uno. El emisor controla la reventa, cosa que la de siempre no permite.
- Dominios e identidad. ENS declara más de 35 millones de nombres registrados: un .eth es dirección de cobro y perfil a la vez, en lugar de cuarenta y dos caracteres hexadecimales.
- Objetos de juego. Gods Unchained sigue sacando expansiones en 2026, con cartas que se venden fuera del juego que las emitió.
- Trazabilidad de marca. El Aura Blockchain Consortium —LVMH, Prada, OTB y Cartier— dice haber llevado más de 80 millones de productos a la cadena, cada uno con identidad digital contra la falsificación. El pariente serio de la idea es la tokenización de activos reales.
Lo más cercano a España está en el fútbol: LaLiga presenta a Sorare entre sus patrocinadores, con cartas de jugadores que se cambian y se juegan. El reverso también cuenta: las webs de LaLiga Golazos y de Barça Vision, los dos proyectos españoles más sonados de entonces, siguen respondiendo, pero lo que sirven —comprobado el 9 de septiembre de 2026— está fechado en 2023. Que una página cargue no prueba que el proyecto respire, y en un coleccionable el proyecto es el valor.
¿Qué dice MiCA sobre los NFT?
El Reglamento (UE) 2023/1114, MiCA, ordena el mercado de criptoactivos en toda la Unión Europea, y su artículo 2, apartado 3, es de una brevedad tajante: «El presente Reglamento no se aplicará a los criptoactivos que sean únicos y no fungibles con otros criptoactivos». El considerando 10 aclara que ahí entran «las colecciones y el arte digitales».
Quedarse ahí lleva a la conclusión equivocada: el considerando 11 cierra la puerta de atrás con tres cuchillos. Uno: «la emisión de criptoactivos como fichas no fungibles en una amplia serie o colección debe considerarse un indicador de su fungibilidad». Dos: «la mera atribución de un identificador único a un criptoactivo no es suficiente, en sí o por sí misma, para clasificarlo como único y no fungible». Tres: las partes fraccionarias no cuentan como únicas, así que trocear una pieza en participaciones la devuelve al reglamento.
Diez mil monos generados por el mismo guion, con los mismos rasgos barajados y un precio de suelo común, se parecen más a diez mil unidades de lo mismo que a diez mil obras únicas — y el reglamento se reserva aplicarse «a los criptoactivos que parezcan únicos y no fungibles, pero cuyas características de facto o cuyas características vinculadas a sus usos de facto los harían fungibles o no únicos». La exclusión tampoco impide que un NFT sea, encima, instrumento financiero. Llamarle NFT a algo no lo saca de la ley: lo que decide es cómo se comporta.
¿Cómo tributan los NFT en España?
Venderlo con ganancia genera una ganancia patrimonial en la base del ahorro del IRPF, igual que vender bitcoin: la diferencia entre valor de transmisión y de adquisición, con las comisiones a favor en los dos lados (artículos 34 y 35 de la Ley del IRPF). Los tramos arrancan en el 19 % hasta 6.000 euros; el detalle, en nuestra guía de fiscalidad.
Con una diferencia que casi nadie señala: aquí no hay FIFO. La obligación de vender primero lo más antiguo vive en el artículo 37.2 de la Ley del IRPF y sólo se activa «cuando existan valores homogéneos». Dos NFT de la misma colección no lo son: son piezas distintas por definición, cada una con su precio de compra. Lo mismo que los saca de MiCA los saca de la cola FIFO.
Supongamos que compraste uno por 800 euros con 40 de comisión de acuñación y lo vendes dos años después por 2.000, pagando 100 de comisión. La ganancia es 2.000 − 100 − 840 = 1.060 euros, y al caer entera en el primer tramo salen 201,40 euros de impuesto. Si lo pagaste en ether, aquella compra fue además una permuta que tocaba declarar en su año.
Crear y vender NFT de forma habitual cambia de casilla: según el criterio de la Dirección General de Tributos puede ser actividad económica, con rendimientos de actividad en vez de ganancias patrimoniales y con IVA, tratada la venta como servicio prestado por vía electrónica. Las regalías que algunas colecciones prometen al autor en cada reventa van por ahí mismo: son ingreso. Y un cabo suelto honesto: el modelo 721 declara «monedas virtuales situadas en el extranjero», y si un NFT entra ahí la norma no lo aclara.
Si aun así quieres comprar uno
Que sea con los ojos abiertos: mercado ilíquido, sin suelo de valoración y lleno de colecciones falsas y de acuñaciones maliciosas que vacían billeteras. Cinco pasos que no quitan el riesgo, pero sí los errores evitables.
- Verifica la dirección del contrato, no el nombre. Cópiala de la web oficial del proyecto y compárala carácter a carácter con la del mercado donde compras. Duplicar una colección entera bajo otro contrato cuesta minutos.
- Acuña desde una billetera separada, con lo justo para la compra y nada más dentro: firmar una acuñación es autorizar a un contrato que no has leído. Los tipos, en billeteras frías y calientes.
- Cuenta las comisiones de red antes. Se pagan al acuñar, al listar y al vender, y en una compra pequeña pueden superar al NFT. Si la operación falla, no vuelven.
- Guarda la prueba de compra. Fecha, importe en euros de ese día, comisiones y el identificador de la transacción. Sin eso, el valor de adquisición que declares dentro de tres años será una estimación tuya.
- Dinero de ocio. Coleccionismo, no inversión: la reventa puede ser cero, y en este mercado lo ha sido muchas veces.
Este contenido es informativo y no constituye asesoramiento financiero ni fiscal. Los datos de mercado y las normas citadas son de 9 de septiembre de 2026.
Este artículo lo publica la redacción de Jukipto siguiendo nuestra política editorial. Los datos de mercado proceden de CoinGecko. No es una recomendación de inversión: las criptomonedas son un activo volátil y puedes perder todo el dinero invertido — lee el aviso legal financiero. ¿Ves un error? Escríbenos a info@jukipto.com y lo corregimos.