Chainalysis rastrea tres carteras de redes de estafas laborales: perdieron sesenta bitcoin en los mismos monederos manipulados que vacían a sus víctimas
Chainalysis: 60 BTC de estafadores, robados con Ledger manipulados
Los estafadores que reclutan víctimas con falsas ofertas de trabajo acaban de probar su propia medicina. Chainalysis, la firma de análisis de cadenas de bloques, ha seguido el rastro de tres direcciones atribuidas a esas redes y ha comprobado que entre las tres perdieron 60 BTC —millones de dólares al cambio de hoy, con bitcoin en $81.558,00— en la misma operación de monederos físicos manipulados que viene vaciando carteras de usuarios corrientes. Lo publicó Bitcoin.com este viernes 16 de octubre. El dato tiene gracia y tiene fondo: quien vive de engañar a desconocidos por internet también compra su hardware donde puede, y a veces compra el dispositivo equivocado. La trampa que ha convertido los Ledger manipulados en un problema de seguridad de primer orden acaba de morder al otro lado del mostrador.
Tres direcciones, 60 bitcoin y un rastro que no se borra
Chainalysis atribuye esas carteras a lo que en el sector se llama task scammers: las redes que abordan a la gente por WhatsApp o Telegram con un empleo falso, le piden que complete tareas sencillas y bien pagadas y la van empujando a depositar criptomonedas que nunca vuelven. Es una industria con nómina, con guiones y con jefes, y la crónica de Bitcoin.com llama «big boss» precisamente a esos jefes. El bitcoin que han perdido no salió de una brecha informática ni de una incautación policial. Salió por la puerta que ellos mismos abrieron al inicializar un monedero físico que alguien había preparado antes.
Ahí está lo incómodo para quien se dedica a esto. Un fraude así obliga a esconder el dinero, y esconderlo bien significa sacarlo de las plataformas de intercambio y guardarlo en un dispositivo propio. El movimiento era el correcto. El proveedor, no.
Cómo llega a casa un monedero físico preparado
El engaño no está en el chip ni en la criptografía del aparato. Está antes, en la cadena de suministro. El dispositivo llega por correo o se compra de segunda mano, en una plataforma de reventa o a un particular, con el precinto aparentemente intacto y, dentro, una tarjeta con la frase de recuperación ya escrita y la instrucción de usarla para configurarlo. Quien teclea esas palabras no crea una cartera nueva: hereda una que ya tiene dueño. El saldo se vuelve visible para el atacante en cuanto entra, y el vaciado llega en minutos.
Un monedero físico legítimo jamás entrega una semilla escrita. La genera el aparato delante de su propietario, y la apunta él. Cualquier caja que traiga ya las doce o veinticuatro palabras es una caja ajena. Ese es todo el truco, y funciona porque es aburrido: ni exploit, ni ingeniería social sofisticada, ni firma maliciosa. Una tarjeta de cartón.
Por qué se ve el dinero y no la cara
La atribución de Chainalysis merece su propia lectura. La firma no identifica personas: agrupa direcciones por patrones de uso, por los servicios por los que pasa el dinero y por cómo se mueve entre unas y otras, y después las etiqueta. Con ese método puede afirmar que tres carteras pertenecen al mismo grupo de estafadores y que las tres se quedaron a cero. Lo que no puede decir es quiénes están detrás, y ellos tampoco van a denunciar el robo. El rastro es público; el agravio, impresentable. Chainalysis lleva años vendiendo esa trazabilidad a policías y fiscalías de medio mundo, y hoy se ve lo que vale cuando el perjudicado no tiene ventanilla a la que ir.
Lo que mira en España quien guarda sus llaves en casa
De la historia se saca algo más útil que el escarmiento: el canal de compra. En los análisis del Ledger Nano X y del Trezor Safe 5 repetimos lo que este caso acaba de demostrar con dinero de delincuentes. El aparato se compra al fabricante o a un distribuidor reconocido por el fabricante, nunca a un vendedor particular ni en una plataforma de reventa, y se configura generando la semilla desde cero, sin usar ninguna que venga en la caja. Nuestras guías de billeteras frías y calientes y de estafas con criptomonedas detallan cómo se verifica un dispositivo antes de confiarle un euro, y la lista de seguridad por impacto pone esa comprobación donde corresponde: al principio, no después del primer ingreso.
Qué falta por saber
Quedan dos preguntas abiertas. La primera, si esos 60 BTC siguen quietos o han empezado a moverse hacia servicios de mezcla, algo que Chainalysis verá y contará. La segunda, cuántas carteras más de esta operación siguen sin etiquetar: tres direcciones de un solo grupo no son el inventario de una campaña. Bitcoin cotizaba a $81.558,00 este 16 de octubre, con lo que la factura de la operación se mueve cada día que ese saldo se queda donde está.
Fuentes
- Ledger Thieves Might Have a New Big Problem—Stealing From Criminals — Bitcoin.com, 16/10/2026
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