Esta página no empieza recomendándote un aparato. Empieza por la pregunta que casi nadie te hace antes de venderte uno: ¿de qué te va a proteger, y de qué no? Porque a mucha gente que llega buscando un monedero de hardware le conviene más gastarse ese dinero en otra cosa.
Un monedero de hardware guarda tu clave privada dentro de un aparato que nunca la entrega. Cuando quieres mover fondos, la operación se firma dentro del cacharro y sale firmada; la clave no pisa el ordenador. Eso resuelve un problema muy concreto —que alguien te la copie a distancia— y no resuelve ninguno de los otros.
Traducido a decisiones:
Y una advertencia que rara vez viene con el producto: la autocustodia mueve el riesgo, no lo elimina. Dejas de depender de que una empresa no quiebre y pasas a depender de que tú no pierdas una hoja de papel. Hay mucho dinero perdido por la segunda vía, y no hay servicio de atención al cliente que lo recupere.
Conviene decirlo antes de comprar y no después:
Ésta es la parte que no vas a encontrar en la caja del producto, y es la que más dudas genera cuando alguien se decide a mover su saldo.
Sacar tus criptomonedas de un exchange a un monedero tuyo no tributa. No es una transmisión: no vendes, no permutas y no cambia la composición de tu patrimonio, así que no hay ganancia ni pérdida que declarar. Sigues teniendo lo mismo, en otro sitio. Por eso nuestra calculadora de impuestos no toca tu cola de compras cuando registras una retirada: mover no consume nada.
Lo que sí cambia es el modelo 721, y cambia a tu favor. Ese modelo informativo obliga a quien tiene criptomonedas custodiadas por entidades de fuera de España por encima de 50.000 € a 31 de diciembre. En autocustodia no hay ninguna entidad guardando tus claves, así que ese saldo no cuenta para el 721. Ojo con la trampa: si dejas la mitad en una plataforma extranjera, esa mitad sigue contando.
Y lo que no cambia: cuando vendas, la ganancia se calcula desde el precio al que compraste, por orden de antigüedad. Pasar por un monedero propio no reinicia nada ni borra el historial. El impuesto sobre el patrimonio, donde se aplique, tampoco distingue por dónde estén guardadas.
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129,00 €
Comprobado el 23/08/2026
Con carteras pequeñas, no. Un Trezor Safe 5 cuesta 129 € en la tienda del fabricante: sobre 300 € guardados, eso es el 43% de lo que proteges. Con esa cantidad rinde mucho más dedicar media hora a poner la verificación en dos pasos con una aplicación —no por SMS— y una contraseña que no uses en ningún otro sitio.
No. Mover monedas a un monedero tuyo no es una transmisión: no cambia la composición de tu patrimonio, así que no hay ganancia ni pérdida que declarar. Tributas cuando vendes o permutas, y entonces la ganancia se calcula desde tu precio de compra original. Puedes verlo en la calculadora de impuestos.
No. El 721 obliga a quien tiene criptomonedas custodiadas por entidades de fuera de España por encima de 50.000 € a 31 de diciembre. En autocustodia no hay nadie que custodie tus claves salvo tú, así que ese saldo no entra. Lo explicamos con más detalle en el modelo 721.
De que alguien te copie la clave desde internet, sí. De firmar tú mismo una transacción que vacía tu cartera, no: si autorizas la operación en la pantalla, el aparato la firma. Es la vía por la que se pierde la mayor parte del dinero, y ningún dispositivo la cierra.
No pasa nada, siempre que conserves la copia de recuperación —las 12, 20 o 24 palabras que te enseña al configurarlo—. El aparato es sustituible; esa lista, no. Quien la tenga tiene tu dinero, y quien la pierda lo pierde.