Thet Li pierde el control de un ático en el centro de Londres: la causa matriz persigue una fortuna en bitcoin que Estados Unidos quiere incautar

Londres congela el ático del presunto financiero de Prince Group

Londres congela el ático del presunto financiero de Prince Group

Reino Unido ha inmovilizado un ático en el centro de Londres valorado en $12 M y atribuido a Thet Li, a quien los investigadores sitúan al frente de las finanzas de Prince Group, el conglomerado camboyano acusado de industrializar la estafa por internet. La congelación se conoció el 12 de octubre y es una pieza menor de un expediente enorme: en la causa abierta en Estados Unidos figura una fortuna en bitcoin cuya tasación, cuando se anunció la incautación, rondaba los 14.000 millones. Li no está condenado. Una orden así solo impide vender, hipotecar o traspasar el inmueble mientras el procedimiento avanza, y puede levantarse. Lo que hace relevante al piso es el recorrido del dinero que, según la acusación, lo pagó: los ingresos de centros de estafa que operaban a escala industrial, con víctimas captadas de una en una por mensajería.

Quién es Thet Li en el organigrama de Prince Group

Prince Group creció en Camboya como un grupo diversificado, con negocios inmobiliarios, financieros y de ocio, y durante años pasó por interlocutor respetable en Nom Pen. La acusación que la fiscalía federal de Nueva York hizo pública en octubre de 2025 contra su fundador, Chen Zhi, describe un negocio distinto detrás de esa fachada: recintos vallados donde se obligaba a trabajar a personas reclutadas con ofertas de empleo falsas, dedicadas a cultivar la confianza de desconocidos hasta convencerlos de invertir en plataformas que no existían. Londres y Washington movieron ficha contra la red y sus activos aquel mismo mes.

El papel que se atribuye a Li es el menos visible y el más necesario para que un negocio así funcione: llevar las cuentas y dar apariencia ordenada al dinero que entraba. Sociedades, compraventas, inmuebles de gama alta en ciudades con mercado profundo. Por eso un ático londinense aparece ahora en el expediente, y por eso la autoridad británica lo bloquea antes de que cambie de manos.

Una incautación tasada en una moneda que se mueve

La parte gruesa del caso no es el ladrillo, es el bitcoin. Los 14.000 millones de la tasación no son una cantidad fija: son un número de monedas multiplicado por el precio del día en que se hizo el cálculo. Bitcoin cotiza a $83.858,00, a un -33,5% de su máximo histórico de $126.080,00, de modo que el valor de lo incautado cambia cada jornada mientras los tribunales deciden quién se lo queda.

Eso convierte la custodia en un problema de ingeniería. Alguien tiene que guardar claves privadas durante años, con auditoría y sin margen para el error humano, porque un decomiso mal custodiado se pierde exactamente igual que el ahorro de un particular que apunta su frase de recuperación en el móvil. La otra cara es la que ha permitido llegar hasta aquí: esas monedas dejan rastro. Seguir el dinero desde un recinto en Camboya hasta un ático en Londres es posible porque cada movimiento queda escrito en una cadena pública, algo que no sucede con un maletín de billetes.

La misma estafa, en español y por mensajería

Al lector de aquí este caso no le llega como una noticia internacional, le llega como un mensaje. El patrón que describen los expedientes es el que se repite en España: alguien escribe por un supuesto error, la conversación se alarga semanas, aparece una web de inversión con rentabilidades que suben solas y, cuando se intenta retirar, siempre falta un pago. El dinero sale del monedero del usuario hacia una dirección que controla otra persona y ahí se acaba el margen técnico, porque ninguna transferencia de bitcoin se revoca. Queda la vía penal: denunciar ante la Policía Nacional o la Guardia Civil con las direcciones, los mensajes y los justificantes, y esperar a que ese rastro se cruce con una investigación grande como ésta. Nuestro catálogo de estafas con criptomonedas y sus señales recoge los avisos que aparecen antes de la primera transferencia, que es el único momento en que todavía se puede parar.

El procedimiento estadounidense reclama el decomiso de las monedas y sigue su curso. La congelación británica, por ahora, solo bloquea el inmueble: convertirla en confiscación exige otra resolución judicial, y hasta entonces el ático permanece a nombre de quien lo compró.

Fuentes

Este artículo no es una recomendación de inversión. Las criptomonedas son un activo volátil y sin cobertura de garantía de depósitos: puedes perder todo el dinero invertido.

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Tags / Categorías : Tecnología

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