Los supervisores nacionales tendrán que mapear el uso de ambas tecnologías con clientes: en España el trabajo de campo recaerá sobre la CNMV
La ESMA supervisará la IA y la tokenización en la UE desde 2027
La Autoridad Europea de Valores y Mercados ha decidido dónde va a mirar a partir de 2027: la inteligencia artificial y la tokenización de activos. El supervisor europeo, la ESMA, ha situado ambas tecnologías entre las prioridades supervisoras que comparten todas las autoridades nacionales de la Unión, según adelantó Cointelegraph el 23 de septiembre. El plan tiene tres movimientos y un orden. Primero, cada autoridad nacional levantará un mapa de cómo usan las entidades de su mercado esas dos tecnologías en lo que toca directamente al cliente. Después revisarán a fondo una muestra de firmas, no el sector entero. Y por último acordarán una forma común de vigilarlas, para que una gestora de Madrid y otra de Dublín no se midan con dos varas distintas. Detrás no hay reglamento nuevo. Hay la decisión de aplicar los que ya existen, y una fecha a partir de la cual empieza a notarse.
Primero un mapa, después una muestra de entidades
El calendario empieza por lo aburrido: contar. Las autoridades nacionales tendrán que documentar qué entidades de su mercado usan inteligencia artificial o tokenización en la relación con el cliente, y para qué exactamente. No es un trámite menor. Un supervisor sabe hoy cuántos fondos comercializa una gestora, pero no si el chat que responde a sus partícipes lo escribe una persona o un modelo, ni qué hace la entidad cuando ese modelo se equivoca.
Con el mapa encima de la mesa llega la segunda fase: entrar en un grupo reducido de firmas y revisarlas. La ESMA no supervisa directamente a la mayoría de las entidades europeas —esa tarea sigue siendo de cada autoridad nacional—, así que su manera de actuar en toda la Unión a la vez consiste en marcar el asunto, repartir el trabajo y comparar después lo que ha encontrado cada uno. Ya ha usado esa fórmula en otros frentes, de la idoneidad de las recomendaciones que se dan a los clientes a los costes que cargan los fondos.
La tercera parte es la que decide si el ejercicio sirve de algo: poner de acuerdo a veintisiete supervisores sobre qué es aceptable. Sin eso queda un mosaico, y las entidades que operan en varios países lo aprenden enseguida.
Qué tendrá que mirar la CNMV
En España el trabajo de campo recae en la Comisión Nacional del Mercado de Valores. La lista de usos que quedan dentro del perímetro es más larga de lo que parece: asistentes que responden dudas sobre un producto, motores que perfilan al cliente antes de recomendarle una cartera, sistemas que puntúan operaciones sospechosas, herramientas que redactan los textos comerciales que luego se leen en una app. En todos esos casos la norma europea de mercados no ha cambiado de titular: responde la entidad, no la herramienta. Lo que la supervisión quiere saber es si la entidad puede demostrarlo.
La tokenización plantea preguntas distintas y más incómodas. Cuando un fondo, un bono o una participación se representan sobre una cadena de bloques y la operativa se automatiza con contratos inteligentes, el supervisor tiene que averiguar quién custodia las claves, qué ocurre con el registro si la plataforma cierra y si el token es el activo o un simple derecho frente a alguien que puede quebrar. Son las preguntas que separan una emisión tokenizada de un apunte contable con estética de blockchain.
MiCA y el Reglamento de IA ya estaban escritos
Ninguna de las dos tecnologías llega a 2027 sin norma. El reglamento MiCA es aplicable a los proveedores de servicios de criptoactivos desde diciembre de 2024, y en España es la CNMV quien los autoriza e inscribe. El Reglamento europeo de Inteligencia Artificial está en vigor desde agosto de 2024 y sus obligaciones se despliegan por tramos hasta 2027, con un detalle que importa en finanzas: clasifica como de alto riesgo la evaluación de la solvencia crediticia de una persona, no el asesoramiento financiero en general. Buena parte de lo que una gestora hace con un modelo cae, por tanto, en el terreno donde manda la norma de mercados de siempre.
Ahí está el sentido de la decisión. La ESMA no añade requisitos: elige en qué gastarán los supervisores el tiempo de 2027, y avisa a las entidades que llevan dos años anunciando IA en sus notas de prensa sin decir dónde la han metido.
Dónde lo nota quien tiene el dinero dentro
El inversor no recibirá ninguna carta. Lo que cambia está un piso más abajo: la entidad que hoy despacha una reclamación diciendo que la respuesta la dio un sistema automático tendrá que sostener esa explicación ante alguien que la va a poner por escrito. Quien tenga dudas sobre una plataforma puede consultar los registros oficiales de la CNMV y, si el problema ya existe, presentar la queja en su Oficina de Atención al Inversor, que es el trámite previo a cualquier otra vía.
La ESMA publica cada otoño su programa de trabajo, y es ahí donde se verá el detalle: cuántas entidades entran en la revisión, qué preguntará el cuestionario y en qué mes de 2027 empieza a moverse el expediente.
Fuentes
- ESMA to prioritize EU-wide AI and tokenization supervision in 2027 — Cointelegraph, 23/09/2026
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