El directorio aprobó las dispensas por los compromisos incumplidos: a cambio, San Salvador seguirá recortando la exposición pública a la criptomoneda

El FMI desembolsa $138 M a El Salvador y le perdona el bitcoin

El FMI desembolsa $138 M a El Salvador y le perdona el bitcoin

El Fondo Monetario Internacional ha desembolsado $138 M a El Salvador después de que su directorio ejecutivo aprobara las dispensas que el país necesitaba por los compromisos sobre bitcoin que no había cumplido. El pago se conoció este 4 de octubre y cierra una revisión más del programa de crédito que el organismo y el Gobierno de Nayib Bukele firmaron en 2025, el acuerdo que obligó a San Salvador a desmontar buena parte de su apuesta por la criptomoneda. El Fondo no da el asunto por cerrado. «Los esfuerzos continuarán para reducir la participación del Estado en actividades relacionadas con el bitcoin y para reforzar la regulación y la gobernanza de los criptoactivos», señaló al anunciar el desembolso. La moneda que está detrás de toda esa negociación cotiza mientras tanto a $85.272,00, según nuestra serie, un -32,4% por debajo de su máximo histórico.

Qué es una dispensa y por qué El Salvador necesitaba otra

Una dispensa, en la jerga del Fondo, es el perdón formal de un incumplimiento. El país firma unos criterios —límites de gasto, metas de reservas, compromisos sectoriales— y el personal técnico comprueba cada cierto tiempo si se han respetado. Si alguno falla, el directorio puede cerrar igualmente la revisión y liberar el tramo, siempre que considere que la desviación es menor o que el Gobierno ha corregido el rumbo. Sin esa firma no hay dinero.

Lo que convierte el caso salvadoreño en una excepción es qué se está perdonando. No un déficit desviado: la relación del Estado con una criptomoneda. El programa incorporó condiciones explícitas sobre bitcoin, algo que no figura en ningún otro acuerdo del Fondo con ningún otro país, y cada revisión se ha convertido en un recuento de cuánto ha reculado Bukele.

De la Ley Bitcoin al repliegue: cómo llegó El Salvador hasta aquí

En septiembre de 2021, El Salvador se convirtió en el primer país del mundo en dar curso legal al bitcoin. Los comercios estaban obligados a aceptarlo, el Estado lanzó su propio monedero, Chivo, y el Gobierno empezó a comprar monedas y a anunciarlo en redes sociales. Aquello duró poco más de tres años.

En enero de 2025, con el programa del Fondo ya negociado, la Asamblea Legislativa reformó la ley: aceptar bitcoin pasó a ser voluntario para los comercios, el dólar quedó como única unidad de cuenta y el sector público se comprometió a reducir su exposición y a sacar al Estado del negocio del monedero. El país que había hecho del bitcoin una política de Estado aceptó deshacerla a cambio de financiación.

El detalle que ha tensado las revisiones posteriores es la cartera pública. El contador oficial de bitcoins del Gobierno ha seguido creciendo, mientras el Fondo sostenía que ese aumento responde a movimientos entre monederos propios y no a compras nuevas. Bukele, por su parte, nunca ha dejado de celebrarlo en público. De ahí que el lenguaje del organismo siga siendo el de un expediente abierto: los esfuerzos «continuarán».

El bitcoin del Estado y el bitcoin del mercado

Mientras San Salvador negocia tramos, el activo que generó la disputa atraviesa su propio momento. Bitcoin cotiza a $85.272,00 con una capitalización de $1,71 billones, encadena dos jornadas al alza y acumula un +7,02% en los 31 días que llevamos registrando su precio. Sigue, eso sí, un -32,4% por debajo del máximo histórico de $126.080,00. Las últimas sesiones de nuestra serie:

FechaPrecio (USD)
29/09/202682.956
30/09/202683.603
01/10/202684.654
02/10/202684.478
03/10/202684.747
04/10/202685.256

Para la tesis de la adopción estatal, el episodio salvadoreño es incómodo: el único Gobierno que llegó hasta el final tuvo que elegir entre su reserva de bitcoin y el acceso al crédito multilateral, y eligió el crédito. Ninguno de los países que coquetearon con la idea después ha vuelto a intentarlo con esa ambición.

La regulación que el Fondo pide ya existe en Europa

La segunda mitad de la frase del FMI —reforzar «la regulación y la gobernanza de los criptoactivos»— describe, en esencia, el camino que la Unión Europea recorrió por su cuenta con MiCA: licencias para las plataformas, requisitos de capital y custodia, reglas para las stablecoins y un supervisor detrás. En España eso se traduce en que cualquier plataforma que opere aquí necesita autorización, y en que la CNMV mantiene un registro público de quién la tiene. Al Fondo no le inquieta que el bitcoin exista. Le inquieta que un Estado lo compre sin un marco que lo ordene.

Qué vigilar a partir de ahora

El contador oficial de bitcoins del Gobierno salvadoreño es el indicador más simple de todos: si vuelve a subir, la discusión reaparecerá en la próxima revisión. Queda por ver también qué forma toma la ley de criptoactivos que el Fondo reclama y cuándo entra en la Asamblea. Y el próximo tramo obligará al organismo a decir otra vez, por escrito, si se fía de las cuentas de Bukele. Hasta entonces el expediente sigue abierto y el dinero ya está transferido.

Fuentes

Este artículo no es una recomendación de inversión. Las criptomonedas son un activo volátil y sin cobertura de garantía de depósitos: puedes perder todo el dinero invertido.

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Tags / Categorías : Mercado y economía

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