El respaldo público estadounidense al hardware cuántico coincide con los planes de migración de las dos redes: los dos calendarios apuntan ya a 2029
EE UU pone $300 M en cuántica y Bitcoin y Ethereum aceleran
Estados Unidos ha puesto dinero público detrás del hardware cuántico. Un impulso de $300 M, según informó CoinDesk este miércoles 9 de septiembre, que llega justo cuando la industria de las criptomonedas ha dejado de tratar la computación cuántica como un problema de la próxima década. Conviene decirlo antes que nada: no existe hoy ninguna máquina capaz de deducir la clave privada de una dirección de Bitcoin, y no la habrá el año que viene. Lo que ha cambiado es el calendario. Las hojas de ruta de los fabricantes de ordenadores tolerantes a fallos y los planes de Bitcoin y Ethereum para cambiar su criptografía han empezado a converger en la misma ventana, alrededor de 2029. El mercado, mientras tanto, mira hacia otro lado: Bitcoin cotiza a $78.826,00 y suma un +23,29% en los 31 días que llevamos registrando su serie; Ethereum, a $2.496,05, gana un +32,73% en el mismo periodo.
Qué parte de Bitcoin puede romper un ordenador cuántico
La minería no es el problema. Bitcoin mina con SHA-256, y contra una función hash un ordenador cuántico sólo ofrece una ventaja modesta: obliga a subir el listón, no lo derriba. El punto débil son las firmas. Bitcoin usa ECDSA sobre la curva secp256k1, y el algoritmo de Shor —descrito en 1994, mucho antes de que existiera una máquina donde ejecutarlo— permite obtener la clave privada a partir de la clave pública. Toda la seguridad depende de que esa clave pública no se conozca.
Y a veces sí se conoce. Las direcciones modernas guardan un hash de la clave pública, que sólo queda al descubierto cuando el dueño gasta desde ella. Pero las monedas de 2009 y 2010 se pagaban directamente a la clave pública, sin hash de por medio, y esas siguen expuestas a la vista de cualquiera. Lo mismo ocurre con cualquier dirección reutilizada después de un primer envío.
Las monedas más expuestas son las que llevan años quietas
El riesgo se invierte respecto a lo que uno esperaría. Quien cobra en una dirección nueva cada vez está, en este escenario, mejor colocado que quien dejó un saldo dormido hace quince años y no lo ha tocado. Por eso cada vez que se mueve una cartera de 2010 la comunidad técnica presta atención: son exactamente las monedas que un día habría que evacuar. Para un titular español la lectura práctica no cuesta dinero: mirar si queda saldo en direcciones antiguas o reutilizadas y moverlo a una estrenada, dentro de la misma cartera. Eso no cambia la titularidad; vender esas monedas sí tiene consecuencias fiscales.
Bitcoin todavía no tiene una dirección resistente a la cuántica
Cambiar la firma de Bitcoin exige un cambio de consenso, y eso es lento por diseño. La propuesta que más ha avanzado, conocida como BIP-360, plantea un nuevo tipo de salida con firmas resistentes a la cuántica, pero sigue en fase de borrador y sin fecha de activación. En paralelo, un grupo de desarrolladores encabezado por Jameson Lopp planteó el año pasado algo más incómodo: poner fecha de caducidad a las firmas antiguas para forzar la migración, con el efecto colateral de dejar inservibles los fondos que nadie mueva a tiempo. Ese debate —qué hacer con el millón largo de monedas que probablemente ya no tiene dueño— es el que Bitcoin no ha resuelto.
Ethereum tiene más margen para cambiar de firma
Ethereum juega con otra baraja. Las cuentas inteligentes permiten definir por contrato cómo se valida una firma, así que una migración no tiene por qué pasar por bifurcar toda la red de golpe; puede hacerse cuenta a cuenta. Los investigadores del ecosistema llevan meses empujando esquemas basados en hash, más pesados pero sin punto débil conocido frente a la cuántica, y la red ya ha soltado lastre en esa dirección con cambios como pagar el gas sin tener ETH en la cartera. Queda un obstáculo grande: las firmas de las capas de agregación y de los puentes.
2029, un año que aparece en los dos calendarios
La coincidencia que empuja esta conversación es esa. IBM sitúa en 2029 la entrega de Starling, su primera máquina tolerante a fallos, y otros fabricantes manejan horizontes parecidos. Que una fecha esté en una diapositiva corporativa no significa que se cumpla, y romper una clave real exigiría mucho más que el primer prototipo que funcione. Pero aquí el plazo que importa no es cuándo llega la máquina, sino cuánto tarda una red descentralizada en mover millones de monedas a un formato nuevo. Eso se mide en años.
La próxima señal no está en el precio. Está en si BIP-360 sale del borrador y llega a una propuesta con calendario de activación, y en si el dinero público anunciado esta semana acelera de verdad las hojas de ruta de 2029 o sólo las confirma.
Fuentes
- Bitcoin and Ethereum race quantum clock as U.S. backs $300 million hardware push — CoinDesk, 09/09/2026
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