El Eurosistema adjudica a dos empresas españolas la conectividad del euro digital: la primera emisión sigue atada a una ley europea que no está aprobada
El BCE ficha a Telefónica e Indra para la red del euro digital
El Banco Central Europeo ya sabe quién le va a tender los cables del euro digital. En el aviso que publicó el 30 de octubre en su boletín de infraestructuras de mercado, el BCE dio por cerrada la contratación de los servicios de conectividad de la futura moneda digital, y en la lista de proveedores seleccionados por el BCE aparecen dos nombres españoles: Telefónica e Indra. No es la pieza que verá el usuario final, pero sin ella no hay euro digital: la conectividad es lo que permitiría que la plataforma central del Eurosistema y los bancos que distribuyeran la moneda se hablasen entre sí, pago a pago, en los veinte países del euro. La adjudicación llega mientras la institución mantiene su calendario y aspira a estar preparada para una posible primera emisión en 2029, con una condición que no depende de ella.
Qué ha adjudicado el BCE y a quién
El respaldo documental es un anuncio de adjudicación del propio banco central. Según ese aviso, el contrato cubre dos necesidades de conectividad distintas, y de ahí sale el reparto entre varios proveedores. El euro digital no se construye en una sola casa: el BCE lleva meses troceando la infraestructura en componentes y adjudicando cada uno por separado. Lo nuevo del 30 de octubre, y lo que detalló Xataka, es que dos compañías españolas se quedan con un papel en esa capa.
Telefónica es la operadora de telecomunicaciones; Indra, el grupo tecnológico y de defensa participado por el Estado a través de la SEPI. Ambas cotizan en el Ibex 35. Para las dos, el contrato pesa menos en la cuenta de resultados que en el escaparate: las coloca dentro del núcleo técnico del mayor proyecto monetario que tiene Europa entre manos.
La conectividad decide si el euro digital funciona un martes a las ocho de la tarde
El diseño que defiende el BCE es el de una versión electrónica del efectivo, emitida y respaldada por el Eurosistema, que los ciudadanos abrirían y usarían a través de su banco o de su proveedor de pagos, no en una cuenta directa con Fráncfort. Eso convierte la red en el cuello de botella. Hay que conectar la plataforma central con miles de intermediarios de la zona euro, con la disponibilidad que se exige a un sistema de pagos sistémico y aguantando las horas punta del comercio. El BCE ha previsto además una función de pago sin conexión, para que dos dispositivos liquiden sin red, como se intercambia un billete.
Nada de eso es exótico para una operadora. Lo inusual es el cliente: un banco central que, si el proyecto sale, dependerá de proveedores privados para que su dinero circule.
El euro digital no entra en MiCA, y eso importa
Conviene separar dos cosas que se mezclan a diario. MiCA, el reglamento europeo de mercados de criptoactivos que ya se aplica en España y bajo el que la CNMV autoriza a los proveedores de servicios, regula criptoactivos y stablecoins privadas. El euro digital no es ninguna de las dos: sería dinero del banco central, un pasivo del Eurosistema —del que forma parte el Banco de España—, y queda fuera del ámbito de MiCA, que excluye expresamente a los bancos centrales cuando actúan como autoridad monetaria.
Por eso necesita su propia ley. La propuesta de reglamento del euro digital que la Comisión Europea presentó en junio de 2023 sigue en tramitación en el Parlamento Europeo y en el Consejo, y es la condición que el BCE repite cada vez que menciona 2029: sin norma aprobada, no hay emisión. Dentro de esa negociación está el punto que más afecta al bolsillo: el límite de euros digitales que cada persona podrá tener. El BCE ha dicho que existirá y que su importe se fijará más adelante; los bancos comerciales presionan para que sea bajo y no les vacíe los depósitos.
Qué cambia para quien ya tiene criptomonedas en España
Poco en la cartera y bastante en el paisaje. El euro digital no se minará, no cotizará, no se comprará en un exchange ni tendrá precio que seguir: valdrá un euro, como un billete. Donde entra en competencia directa es con las stablecoins denominadas en euros, que MiCA trata como tokens de dinero electrónico y que hoy mueven una fracción mínima del mercado frente a las referenciadas al dólar. El cálculo del BCE es explícito: una pieza pública de pago europeo reduce la dependencia de esquemas ajenos, sean redes de tarjetas estadounidenses o stablecoins emitidas fuera de la Unión.
El aviso de adjudicación lleva fecha del 30 de octubre y cierra la parte técnica de esta pieza. El siguiente hito no lo firma ningún proveedor: el reglamento del euro digital tiene que salir del Parlamento Europeo y del Consejo antes de que el BCE pueda decidir una emisión que su propio calendario sitúa en 2029.
Fuentes
- aspira a estar preparada para una posible primera emisión en 2029 — fuente primaria (ecb.europa.eu), enlazada por Xataka
- seleccionado por el BCE — fuente primaria (ecb.europa.eu), enlazada por Xataka
- versión electrónica del efectivo, emitida y respaldada por el Eurosistema — fuente primaria (ecb.europa.eu), enlazada por Xataka
- estas dos necesidades de conectividad — fuente primaria (ecb.europa.eu), enlazada por Xataka
- Según el BCE — fuente primaria (ecb.europa.eu), enlazada por Xataka
- BCE — fuente primaria (ecb.europa.eu), enlazada por Xataka
- El BCE elige a Telefónica e Indra para desarrollar una parte clave de la infraestructura del futuro euro digital — Xataka, 30/10/2026
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