Casi todas las comparativas de monederos que hay en español ordenan por precio o por número de monedas soportadas. Son los dos datos que menos te dicen. Estos son los que sí, y todos se pueden comprobar sin creerte a nadie.
Un elemento seguro es un chip diseñado para resistir a alguien que tiene el aparato en la mano y herramientas de laboratorio. Se mide con una escala de certificación —EAL, de 1 a 7— que emite un laboratorio externo. Los aparatos de gama actual se mueven entre EAL5+ y EAL6+. Un monedero sin elemento seguro no es un fraude, pero su defensa contra el robo físico depende entera de que hayas activado la contraseña oculta.
Es la diferencia que más gente pasa por alto y la que más pesa a largo plazo. Con firmware cerrado, la garantía es una auditoría que tú no puedes repetir. Con firmware abierto, cualquiera puede leer el código y compilarlo. No hace falta que lo hagas tú: basta con que se pueda, porque entonces hay mucha gente que lo hace.
Mucha gente compra creyendo que la respuesta es «no, es físicamente imposible». En algunos modelos es «no por defecto, pero el firmware sabe hacerlo si contratas un servicio». No es lo mismo, y es un dato que conviene tener antes de pagar. Pregunta concreta que hacerle a cualquier ficha: ¿existe alguna función, aunque sea opcional, que extraiga fragmentos de la frase de recuperación?
La pantalla del monedero es el único sitio donde ves la operación real. El ordenador puede enseñarte una dirección y mandar otra. Una pantalla diminuta que corta la dirección a la mitad te empuja a confirmar sin leer, y confirmar sin leer es hoy la forma más frecuente de perder dinero: por encima del robo, por encima del ataque de laboratorio.
El aparato es sustituible; la copia de recuperación, no. Mira cuántas palabras usa, si permite repartir la copia en varias partes para que ninguna sirva por sí sola, y si puedes restaurar en un dispositivo de otra marca. Un esquema de recuperación estándar significa que no te quedas atado a que ese fabricante siga existiendo dentro de diez años.
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Dónde vive la clave privada. En uno de software vive en un dispositivo conectado a internet; en uno de hardware vive en un chip que nunca la entrega y que firma las operaciones dentro. Lo explicamos con más detalle en billeteras frías y calientes.
No es buena idea. Quien lo vende puede haberlo configurado con una frase de recuperación que conoce, y entonces todo lo que metas ahí es suyo. Cómpralo al fabricante o a un distribuidor oficial.
Es un nivel de garantía —de EAL1 a EAL7— que emite un laboratorio externo tras evaluar el chip. Los monederos actuales se mueven entre EAL5+ y EAL6+. Es una medida de resistencia frente a ataques con el aparato en la mano.